Microcuento


Cuentan los abuelos que cierta vez, el sol aumentó inexplicablemente su fuerza y su calor. Con el tiempo, el sol no pudo evitar su explosión como resultado de la acumulación de energía y, por siglos, se observaron miles de destellos coloridos que inundaron todo el espacio; muchos fragmentos de sol se alojaron en la superficie lunar. Sin embargo, el sol no pereció -ustedes lo han notado- lo que muchos desconocen es que en la cara oculta de la luna nacieron millones de giraSoles a partir de esos fragmentos. Cada uno apunta su centro hacia la estrella mayor para celebrar el acontecimiento que les dio vida. A veces, los astronautas, en noches de luna llena, suben a la luna a recoger unos cuantos giraSoles para deshojarlos cuando sienten tristeza.


Texto: Ángel Gutiérrez
Imagen: Tomado de la web

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