Onírico





Hace ya más de 23 días que su esqueleto deambula al aire libre por la ciudad, fue despojado de sus carnes para tenderlas al calor de las estrellas, para tapizar a la noche como un edredón.  Hace más de 23 días que ya no espera nada, ni un dulce vino, ni el secreto resguardado de una flor, hasta su propia voz lo condena al olvido, a la fragilidad del ser, de la desnudez como insurrección.

Camina con todos sus huesos sonoros, la gente no se extraña, no lo entiende, no lo comprenden; tal vez, quien lo ve pasar aminora su espanto al ver ese cuerpo desdoblado de su propia existencia porque también ellos andan de la misma manera. ¿Cuándo la propia existencia es solo el resto del cuerpo, lo que queda, lo que sobra? ¿Y cómo se está vivo así?

Para él, aquí o allá no tiene sentido si no es atravesado por otro cuerpo, otra boca, otras manos. La vida es besar y respirar, los huesos carecen de valor, de médula si no hay piel cercana, si no hay vibración, humedad, palabras/silencio. Hace más de 23 días que vive solo consigo, deshaciéndose sin redimirse de sí. Un corazón solitario es lo que lo sostiene, no importa de dónde ni de qué. Nadie lo ve pasar, quizá el espejo de sus ojos es el único testigo.  Adiós vino, adiós flor. Bienvenido el olvido como rebelión.  


No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...